Mi infancia huele a verdolaga, a casas de bareque y barro... se siente el sabor del mar por dentro... se escucha con baladas de amor y trozos de parranda vallenata... mi vida es un pedacito del caribe.

Ojalá

Y desde ese preciso momento mi palabra favorita fue Ojalá.


Ojalá como Insh'Allah (إن شاء الله)
que desde dentro y desde el cielo,
entre lecciones de paciencia y comprensión,
calma e ilumina.

Con su estrella con nuestros nombres
como dejándonos ver que casualidad no hemos sido
que desde el amor sufí también se está
y que es instante es todo lo que bastará.

Ojalá como el flamenquito aquel,
de voces de su España sur,
admiraciones desde mi España norte,
como las letras diáfanas entre guitarras que prefiere.

Canciones de gritos, de esperanzas,
de sonreír, de rezar,
suyas y mías
aunque jamás nos lo digan.



Ojalá como el tortuoso camino de las añoranzas
labrado por un piano de Axel,
que sonreía por lo que ha sido
y se ensimismaba por lo deshecho.

Pero que nacía desde el alma de celosías
con palabras de aire y de ayer...
y donde mi universo... le pienso tanto
... ha venido a pertenecerle.