Mi infancia huele a verdolaga, a casas de bareque y barro... se siente el sabor del mar por dentro... se escucha con baladas de amor y trozos de parranda vallenata... mi vida es un pedacito del caribe.

Siento

Siento.

Me refugio en héroes cuando no puedo continuar.

... En mi familia campesina que día a día trabaja en oficinas y con privaciones por seguir saliendo adelante.

... En amigos que dejaron de llorar en público para embriagarse y fumarse las circunstancias. Que se ríen de la rabia de las injusticias que escriben aunque tengan el alma maniatadas.

... En la historia no contada y sus nombres, como la Palestina ocupada que se desgarra contra los más poderosos de este globo planetario.

... Como en la naturaleza que solo ve, que sólo escucha, y que a veces solloza porque su tiempo apresan.

Mis silencios se convierten en gritos a través de ellos. Los condenados sentimientos, frustraciones y lamentos, se anidan en el final del escudo, el filo de la flecha y la espada en los héroes que me enseñan resistir, consumen las ganas de llorar.